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martes, 30 de mayo de 2017

¿Qué importancia tienen las redes sociales en la política?

Desde la aparición de nuevos partidos y de nuevas formas de hacer política y con la paulatina recuperación económica, hemos presenciado como el interés de la ciudadanía y, por ende, de los medios de comunicación ha virado hacia la política. En otras palabras, la sección de política ha sustituido a economía como principal foco de interés en la prensa. 

 La consolidación de PODEMOS y sus confluencias como actores políticos de primer orden, la consagración de Marine Le Pen como alternativa real al establishment francés y, sobre todo, la presencia de Donald Trump al frente del gobierno más poderoso del mundo, el de USA, han planteado nuevos retos en el mundo político. 

Pero, ¿qué papel han tenido las nuevas tecnología y, en especial el fenómeno social media, en el nuevo escenario político? ¿Ha cambiado realmente la vía de comunicación con el ciudadano?



El papel de las redes sociales
Es obvio acordar que el movimiento 15M español, de donde salieron las bases de PODEMOS, no hubiera tenido semejante repercusión sin canales de comunicación alternativos como son Facebook o Twitter. 

Un lustro más tarde, en EEUU, hay unanimidad para señalar cómo el gabinete político demócrata infravaloró el impacto de las redes sociales en sus posibles votantes. Donald Trump, y hay que hacer hincapié en ello, empezó ganando la Casa Blanca desde Twitter. 

Con esa política, Donald Trump buscó llegar a su público por vías alternativas a las establecidas por la política tradicional. Poniendo en duda el interés de los mass media y dañando su prestigio, logró convencer a millones de estadounidenses para que le votaran. 

De esta manera, las redes sociales se han convertido en una vía más directa para conectar con el ciudadano. Estamos asistiendo a un cambio de paradigma donde el peso del social media irá en aumento y donde las empresas, entidades y, en especial, las plataformas políticas deberán jugar su papel también en red. 




martes, 10 de mayo de 2016

Presentación del VII Diagnóstico Financiero de la Empresa Española



La actividad crece en las empresas pero no recupera aún los niveles de hace 7 años, ésta es una de las principales conclusiones del VII Diagnóstico Financiero de la Empresa Española, un estudio anual elaborado por la patronal CEPYME y EADA Business School.

Durante el año 2015 mejoraron los diez principales indicadores de las empresas españolas; algunos de ellos, como la evolución de las ventas, tuvieron por primera vez desde el inicio de la crisis un alza significativa. Aunque este cambio de tendencia comenzó en el año 2014 de manera tímida, no fue hasta el año pasado que la mejora se ha manifestado con firmeza: las ventas han mejorado un 3,7%; el 69% de empresas están en beneficio,  se constata una menor restricción del crédito y el otorgamiento de éste se realiza en mejores  condiciones para las empresas. La tabla adjunta refleja la evolución de las magnitudes durante los últimos tres años.

2015
2014
2013
Evolución de las ventas
3,7%
0,3%
-4%
Empresas aumentan ventas
57%
36%
27%
Empresas con beneficios
69%
61%
52%
Rentabilidad económica
6,5%
6,1%
5,6%
Restricciones de crédito
21%
34%
41%
Aumento comisiones
49%
66%
80%
Aumento tipos de interés
18%
35%
58%
Aumento morosidad
21%
29%
38%
Porcentaje morosidad/ventas
3%
4,3%
4,8%
Plazo medio de cobro (días)
67
71
80

El estudio se basa en las respuestas de centenares de directores financieros de empresas de todos los tamaños, sectores y comunidades autónomas. El informe constata asimismo una mejora continuada de las condiciones de cobro; entre otros indicadores,  el porcentaje de morosidad sobre ventas ha descendido un 1,3% situándose en el  3%, la cifra más baja desde el año 2011. Igualmente, el plazo medio de cobro se ha situado en 67 días, cuatro menos que en el año anterior.

Rafael Sambola, profesor de EADA Business School y autor del informe, comenta que “son sin duda los mejores resultados anuales del conjunto de las empresas desde que se inició la realización del Diagnóstico Financiero, en el año 2009.” El profesor Sambola, también ha señalado, que aunque parece que el cambio de tendencia está afianzándose, todavía no se han recuperado los niveles de actividad que había hace siete años.

En opinión de Antonio Garamendi, presidente de CEPYME, los resultados del informe indican que la situación de las pymes ha mejorado, “pero para consolidar esta mejora es necesario impulsar más la inversión y el consumo que necesitan un ambiente más favorable y que genere mayor confianza” Garamendi ha señalado que esta confianza es el resultado de la estabilidad institucional y ha reiterado su llamamiento a la responsabilidad de los representantes políticos, porque “las empresas, que son quienes generan la riqueza y el bienestar de la sociedad, no pueden permitirse seis meses más de parón en la gestión y en la toma de decisiones de la Administración”.

Otro dato interesante que refleja el VII Diagnóstico Financiero es la diferencia de comportamiento entre las empresas exportadoras y las no exportadoras. En promedio, las empresas que venden en el extranjero, durante el año 2015 tuvieron mayor aumento de facturación y mejor rentabilidad que las empresas que no exportan. Además, las entidades bancarias conceden más créditos y en mejores condiciones a las firmas que salen al exterior. Por contra, el plazo de cobro es ligeramente más favorable a las compañías que sólo trabajan en el mercado interior.

Respecto a las previsiones para 2016, existe claramente un mayor optimismo que en años anteriores entre las empresas. El 65% considera que tendrán una mayor facturación y además el 37% tiene intención de aumentar plantilla; el mejor dato desde el año 2009. Frente al optimismo hay ciertos matices: un 76% de los encuestados considera que la incertidumbre de la situación política actual es el principal riesgo del entorno, junto a la inestabilidad de los mercados financieros, preocupación que comparten el 68% de los encuestados.



lunes, 28 de septiembre de 2015

¿Profesional o personal?. ¿Hay diferencia en las redes sociales?

¿Sabes separar tu vida personal de la profesional en las redes? Esta es la pregunta que un interesante artículo de Alba Casilda se planteaba recientemente en el rotativo Expansión. ¿Controlas lo que subes? ¿lo explicas todo? son algunas de las cuestiones que ha de plantearse cualquier profesional a la hora de iniciar su inmersión en el mundo de las redes sociales. Como siempre no existen reglas al respecto sino que debería imperar el sentido común. ¿Hemos de comentar aspectos políticos, religiosos, deportivos...?. Lo que en un principio podría entenderse como parte de la libertad individual es obvio que nos puede afectar profesionalmente. Las empresas dicen fijarse mucho en estos aspectos. Estamos, por tanto, imbuidos por la percepción, más importante que la realidad en si misma. Las redes sociales nacieron como una nueva ventana al exterior, como una forma de comunicarse diferente, más espontánea...incluso más divertida. Ahora nos hemos dado cuenta que también hay que controlar lo qué decimos, lo que compartimos...ya que otros percibirán las cosas de forma diferente a nuestra intención inicial de comunicar.


Sin duda, cuando tratamos de hacer un uso profesional de las redes, estos aspectos son básicos. El divertimento particular pasa a tener un sentido más estratégico. La espontaneidad en la comunicación queda relegada a un segundo, a un tercero plano...yo diría que simplemente desaparece. 

Dicen los analistas -que siempre hay en todo, perdón por la ironía-  que debes prestar atención a qué aspectos de tu día a día publicas, Debes evitar solo hablar o transmitir mensajes vinculados con tu actividad profesional, ya que esto cansa. Y como no, se han inventado una fórmula, la del 80/20. Es decir, 80% de contenido profesional y 20% de intereses personales. Bien, que queréis que os diga. Si cuantificándolo todo nos sentimos más seguros, pues vale. 
Entiendo que en este ámbito nos ha guiar el sentido común. ¿Alguien es capaz de cuantificarlo?


Carlos Bascones